jueves, 28 de marzo de 2013

Un poco de todo para deciros.

¡Hola a todos! Siento deciros que estas vacaciones me voy de viaje, y que no voy a poder publicar nada, a menos que encuentre un ordenador por ahí (la verdad, no lo creo). Casi no me da tiempo a escribir esto. Pero os voy a hacer una pregunta para que vayáis reflexionando estas vacaciones: ¿Creéis que el relato de "Recuerdos inolvidables" debería seguir? Pongamos... dos capítulos más.

Dejad vuestra opinión en comentarios, sea cual sea.
Por cierto, ya tengo en mente un montón de ideas, tanto como para estos últimos capítulos como para un nuevo relato... Además de otra reseña de "La sombra del viento", de Carlos Ruiz Zafón.

domingo, 24 de marzo de 2013

Recuerdos inolvidables. (Capítulo 3)


El diario


Nunca había descubierto la verdadera razón. ¿O quizá sí? Quizá lo había dejado guardado, como tantas otras cosas, en aquél baúl... Un escalofrío recorrió su espalda. Quién sabe qué cosas podría llegar a encontrar allí... Las demás cartas eran parecidas a estas últimas. Las releyó distraídamente, pensando en lo que le aguardaba en el siguiente cajón. "Fantasías"... Aquello sonaba bien. Tiró de la manilla, pero el cajón no se abrió. No podía ser. ¿Por qué su madre lo había dejado cerrado? Miró alrededor, como esperando ver la misteriosa llave aparecer de la nada. Frustrada, dio un golpe al baúl. Y en ese mismo momento, un resorte pareció ponerse en marcha, dejando ver un cajón secreto en un lateral del arcón. Estupefacta, miró dentro. Allí había una pequeña llave oxidada. La cogió y, rogando por que encajara , la insertó en la cerradura. Encajó. Sus dedos temblorosos dieron la vuelta a la llave y, en aquel cajón, pudo ver algo que la dejó maravillada. Era un diario ajado y mohoso, pero que para ella tenía un valor incalculable. Se acomodó en el suelo y comenzó a leer.


 Domingo, 12 de octubre de 1938
 
Me resulta raro escribir un diario. Pero necesito desahogarme, porque, desde que se fue Pedro, no tengo a nadie. Así que he decidido empezar. Lo primero, me siento sola. Pero aún sería peor si mi hermana Elsa no estuviera aquí para acompañarme y animarme. Es la única que consigue hacerme reír, y más en estos días: todos en casa estamos muy tristes desde que mi hermano Juan se marchó al servicio militar. Elsa es la única que conserva la esperanza; yo me convierto lentamente en un cuerpo marchito y sin espíritu que se apaga poco a poco. No tengo ánimos para escribir más. Me siento demasiado triste.
 
 
Miércoles, 15 de octubre de 1938
 
No he escrito estos días porque, sencillamente, no hay nada que contar. Mi vida transcurre lenta e inevitablemente, como un goteo de segundos, minutos y horas que se deslizan hacia el futuro. ¿Es ese el fin de todos nosotros? Sí, es ése. Pero está en tu mano decidir qué hacer con todos esos preciosos segundos...
 
 
Ese era el diario de su madre. Lo ojeó por encima. Seguía durante hojas y hojas. Decidió que lo guardaría como un tesoro. Luego venía el tercer cajón...

sábado, 16 de marzo de 2013

Recuerdos inolvidables. (Capítulo 2)

¡Hola, ratones de biblioteca! Hoy vengo con la segunda parte del relato "Recuerdos inolvidables"


El baúl

El baúl. Había intentado evitarlo, pero después de dos días ya no había podido seguir haciéndolo. Aquel sábado de noviembre, con una taza de café humeante en la mano, abrió por fin los cierres oxidados del baúl. Lo primero que vio fue que estaba dividido en apartados. "Juventud" ponía en el primer cajoncito. "Fantasías" rezaba el segundo apartado."Recuerdos" decía el tercero y último.
Se dijo que debía empezar por el principio. Así, tomó aire, y, con las manos temblorosas, abrió el primer cajón...

Cartas amarillentas y ajadas por el paso del tiempo. A montones. Escritas con la letra cursiva, menuda y nerviosa típica de su madre. Cayeron en cascada cuando abrió el cajón. Ella no sabía que su madre escribía a nadie. Se acomodó en el butacón del escritorio y dejó el fajo de cartas encima de la mesa. Cogiendo la primera, se dispuso a leer.






                                                                                                     
 
 Santander, 8 de julio de 1936.

Querido Pedro:

No sabes cuántas cosas han pasado desde que te fuiste. Mi hermano dice que te olvide, que ya no te voy a volver a ver. Pero, ¿cómo se puede olvidar a un amigo así? Sencillamente, no se puede. ¿Por qué tuviste que irte? No me respondas, ya sé la respuesta. Tu padre y su trabajo, claro. Aunque ya sé que eso son "cosas de mayores", como dicen ellos, no puedo dejar de pensar en lo bien que podríamos haberlo pasado si te hubieras venido a veranear a Santander con nosotros. Te escribo desde allí; nos vinimos hace tres días. Hace un tiempo estupendo, vamos a la playa todos los días, pero... ¿Y si estuvieras aquí? Tengo que dejar de escribirte; nos vamos a ir a pasear a la ciudad. Debo echar esta carta al correo cuanto antes. Contéstame.
 De tu amiga que te añora,
                                               María. 

Se detuvo, pensando intensamente. María era su madre. ¿Por qué tenía ella las cartas?¿No debía habérselas mandado a ese tal Pedro? ¿Se las habría devuelto? Miró el sobre: tenía matasellos de Santander y Madrid, pero no había sido abierto. Le había mandado las cartas. Entonces, ¿por qué no las había abierto? Cogió la segunda carta. Decía así:
                                                                                                             
 
 Santander, 12 de julio de 1936.
Querido Pedro:
¿Por qué no me contestas? ¿Por qué tus cartas me son devueltas sin abrir? No me puedes haber olvidado, ¿o sí? Cada vez que pienso en tu promesa de escribirme a diario, se me parte el corazón. ¿Ya no somos amigos? Me gustaría llorar de rabia y así poder desahogarme. ¡Dime algo! ¿Me añoras? ¡Si supieras cuánto te echo en falta! Por favor, escríbeme.
 De tu amiga que te añora,
                                                 María.


No podía leer más. Acababa de comprender el por qué de las cartas de su madre. Recordaba que hacía muchos años, ella le había hablado de un compañero de la infancia que había tenido, pero que se marchó repentinamente. Le contó también que ella había creído gran parte de su vida que su amigo se marchó a causa del trabajo de su padre, pero que luego había descubierto que eso no era cierto...

domingo, 10 de marzo de 2013

Recuerdos inolvidables. (Capítulo 1)

¡Hola a todos!¡Por fin! Ya se acabó la semana, y hay tiempo para retomar este rincón de ratones de biblioteca. Hoy, quiero anunciaros una cosa muy importante: voy a escribir (o al menos lo intentaré) un relato cada semana. No tendrán relación unos con otros, porque lo que a mí me va son los relatos cortos. Pero quizás alguno sean capítulos, aún no le sé. El de esta semana sí que va a tener varios capítulos, que publicaré el sábado o el domingo que viene. Se titula...


Recuerdos inolvidables

Todavía no sabe muy bien qué fue lo que sintió al abrir aquel viejo baúl de roble. Había subido al desván de su casa, diciéndose que no podía postergar más el hecho de que su madre había muerto, y que debía poner sus cosas en orden. Y sus propias ideas. Había subido la escalera con una especie de mezcla de temor y... ¿emoción? Emoción porque sabía que iba a recordar cosas que había tratado de expulsar de su mente, recuerdos de cuando era niña, de sus padres, de sus hermanos... Todo aquello hacía que le temblaran las piernas.
Suspirando, abrió la puerta. Su leve crujido le recordó aquel día, seis meses atrás, en que había subido todos los objetos de su madre allí arriba, prometiéndose que sólo volvería a buscarlos cuando estuviera preperada para afrontar todos los misterios que desentraña una vida... una vida entera.
Ya estaba preparada, lo había sabido un día, de pronto. Sonrió como solamente ella sabía hacerlo. Con una mezcla de amargura, de cansada resignación. Esa sonrisa de quien ha pasado la mayor parte de su vida en soledad.
Disponía de una semana para clasificar las cosas de su madre, hasta que llegara el día en que debía partir hacia su propia casa, muy lejos de la de su madre. Después, estaba segura de que jamás volvería a pisar aquellos suelos, a rozar aquellas paredes que la habían visto crecer.
Siete días para poner orden a una vida entera... Poco tiempo, lo mirase por donde lo mirase. Se recogió el pelo y empezó.
 
Lo primero que hizo fue separar los vestidos. Ella no quería  ninguno, pero tampoco quería dárselos a nadie más. Su madre tenía una personalidad demasiado fuerte. Unas costumbres demasiado fijas, que se marcaban en cuanto hacía, tenía y vestía. Los vestidos olían a limón, a humo de la chimenea, a... su madre. Pero se dijo que las cosas no podían retenerse toda la vida, y aquellos vestidos estaban todavía en buen estado. Decidió entonces regalárselos a su vecina, la señora Amelia, una señora muy mayor que malvivía en un piso de alquiler y andaba más que justa para cubrir con su poca pensión sus escasos gastos. "Le harán ilusión", pensó.
Luego venían las joyas de su madre, que, en realidad, para ella, eran lo que menos valor tenía. Las guardó en una cajita y se dijo que ya decidiría, que todavía tenía tiempo. Después venía eso, el baúl...

domingo, 3 de marzo de 2013

El secreto de las gemelas

 
¡Hola a todos! Como os anuncié, vengo con una nueva entrada: comentario y ficha de lectura del primer libro de la saga de "Fairy Oak".
 
Título del libro: "El secreto de las gemelas".
 
Autor/a: Elisabetta Gnone.
 
Resumen del libro: Vainilla y Pervinca son dos gemelas muy especiales,  Sin embargo, eso no es lo único exttraño: se comunican sin necesidad de hablar, pero son completamente opuestas, como el día y la noche...
Cuando el enemigo ataca a las dos hermanas, todos se dan cuenta de que éste quiere algo. ¿Podrá Pervinca resistir al encanto de la parte oscura de su corazón? 
 
Opinión: Este libro me ha encantado. Es de esos que llaman "de fondo de estantería": lo lees unay otra vez, pero nunca llegas a cansarte. Además, su lenguaje fácil y sus ideas claras son ideales para niños. Hay partes muy graciosas y otras que lo son menos, pero en toda su extensión, esta novela es muy bonita.
 
¿Qué me ha gustado? ¿Qué no me ha gustado?: Me ha gustado mucho la idea que transmite el libro de que no hay solamente una forma de pensar, aunque sea en personas muy parecidas. Me han parecido muy graciosas algunas de las partes del libro. Y también me han encantado las partes en las que se hablan de hechizos, de ritos mágicos... y los fragmentos en los que salen a la luz los valores de amistad y compañerismo. Creo que no hay nada que no me haya gustado.
 
¿A quién se lo recomiendo?: A niños y niñas (seguramente les guste más a las chicas, pero cada uno es de una forma) de 8 a 13-14 años, a quienes les guste la novela de fantasía, aventura y emoción.

sábado, 2 de marzo de 2013

Advertencias


Hola a todos. antes de nada, empezando con este blog de ratones de biblioteca,  me gustaría deciros una cosa: como estudiante de 1º de la ESO, del conservatorio (toco el violonchelo) y etc, etc, etc,  no tengo tiempo para encender el ordenador más que los sábados y domingos. Por eso, a menos de que haya alguna fiesta o puente intercalado por ahí, sólo publicaré una o dos veces por semana. Ya lo siento, pero... ¡Qué se le va a hacer! Os aviso de que, quizás, mañana cuelgue un trozo de unos libros que es la quinta o sexta vez que me leo, pero que me siguen encantando: la saga de Fairy Oak.