domingo, 24 de marzo de 2013

Recuerdos inolvidables. (Capítulo 3)


El diario


Nunca había descubierto la verdadera razón. ¿O quizá sí? Quizá lo había dejado guardado, como tantas otras cosas, en aquél baúl... Un escalofrío recorrió su espalda. Quién sabe qué cosas podría llegar a encontrar allí... Las demás cartas eran parecidas a estas últimas. Las releyó distraídamente, pensando en lo que le aguardaba en el siguiente cajón. "Fantasías"... Aquello sonaba bien. Tiró de la manilla, pero el cajón no se abrió. No podía ser. ¿Por qué su madre lo había dejado cerrado? Miró alrededor, como esperando ver la misteriosa llave aparecer de la nada. Frustrada, dio un golpe al baúl. Y en ese mismo momento, un resorte pareció ponerse en marcha, dejando ver un cajón secreto en un lateral del arcón. Estupefacta, miró dentro. Allí había una pequeña llave oxidada. La cogió y, rogando por que encajara , la insertó en la cerradura. Encajó. Sus dedos temblorosos dieron la vuelta a la llave y, en aquel cajón, pudo ver algo que la dejó maravillada. Era un diario ajado y mohoso, pero que para ella tenía un valor incalculable. Se acomodó en el suelo y comenzó a leer.


 Domingo, 12 de octubre de 1938
 
Me resulta raro escribir un diario. Pero necesito desahogarme, porque, desde que se fue Pedro, no tengo a nadie. Así que he decidido empezar. Lo primero, me siento sola. Pero aún sería peor si mi hermana Elsa no estuviera aquí para acompañarme y animarme. Es la única que consigue hacerme reír, y más en estos días: todos en casa estamos muy tristes desde que mi hermano Juan se marchó al servicio militar. Elsa es la única que conserva la esperanza; yo me convierto lentamente en un cuerpo marchito y sin espíritu que se apaga poco a poco. No tengo ánimos para escribir más. Me siento demasiado triste.
 
 
Miércoles, 15 de octubre de 1938
 
No he escrito estos días porque, sencillamente, no hay nada que contar. Mi vida transcurre lenta e inevitablemente, como un goteo de segundos, minutos y horas que se deslizan hacia el futuro. ¿Es ese el fin de todos nosotros? Sí, es ése. Pero está en tu mano decidir qué hacer con todos esos preciosos segundos...
 
 
Ese era el diario de su madre. Lo ojeó por encima. Seguía durante hojas y hojas. Decidió que lo guardaría como un tesoro. Luego venía el tercer cajón...

4 comentarios:

Moon dijo...

Puntos suspensivos y... ¡¿QUÉ!?
NECESITO saber más!! Es precioso! ^^
Un beso!

Carmen dijo...

Lo bueno se acaba... El capítulo de la semana que viene va a ser el último. Por cierto, igual lo adelanto al miércoles, porque en Semana Santa me voy de viaje y no creo que pueda publicar mucho. ¡Ya tengo un montón de ideas, así que va a ser larguísimo!

Moon dijo...

¡¿CÓMO QUE VA A SER EL ÚLTIMO!? :'C

Carmen dijo...

¿De verdad queréis que siga? Yo creo que si lo extiendo mucho más va a resultar acabando aburrido, ¿no?