domingo, 7 de abril de 2013

Relato sin título (por ahora)

¡Se ve que hoy estoy inspirada! Hoy se me ha ocurrido un relato entretenido, que seguramente se alargará también, como el otro, unos cuantos capítulos. Aún no sé el título, ya se me ocurrirá.

Es lunes por la mañana. Me despierto completamente despejada, como siempre. A pesar del frío (ya estamos casi en diciembre), camino descalza por la alfombra de mi habitación. Abro la ventana, y una ráfaga de aire helado se me cuela por los pulmones. Mejor no, mejor la dejo como está. Bajo a desayunar; un bol de cereales con leche. Como siempre. Nada parece ser diferente a otros días. Me visto, me aseo y cojo mi mochila. Los libros y los cuadernos pesan como un yunque de hierro en mi espalda. Son las ocho en punto de la mañana. Puntual como un reloj, salgo de mi casa y pongo rumbo al instituto.

Me llamo Sara. Tengo trece años; soy bajita y delgada. Mi rasgo más característico mi pelo, de un color rojo encendido. Unas gafas redondas se apoyan sobre el puente de mi nariz. Vivo con mis padres, mis cinco hermanos mayores y mi perro labrador, Blot. Soy espabilada, me gusta estudiar y hacer deporte. Juego muy bien al hockey y puedo correr muy rápido. Me gusta resolver acertijos y adivinanzas, dibujar y leer. siempre imaginé que algún día resolvería algún misterio de verdad... Lo que no imaginaba era que éste iba a llegar tan repentinamente.

Cuando llegué a mi clase, acababa de tocar el primer timbre. Me senté en mi pupitre y saqué mis libros. Tocaba Matemáticas,la clase más aburrida.

El día se me pasó bastante despacio. Por fin llegaron las dos y media y me fui a casa a comer. El aire cálido del interior me recibió con los brazos abiertos. También Blot vino a verme, lamiéndome las manos con su áspera lengua. Mmmmm... La sopa y el filete que me había preparado mi padre me supieron a gloria. Después, subí a mi cuarto a hacer los deberes. Pero entonces descubrí que había algo raro. Estaba completamente segura de que había guardado en la mochila mi cuaderno de Inglés después de la clase, pero, por más que busqué y busqué, no pude encontrarlo. Medio enfadada medio desconcertada, decidí que lo buscaría al día siguiente. Estaba confusa. ¿Me lo habrían robado?
Al día siguiente empecé a buscarlo. La verdad, lo que ocurrió fue bastante extraño...

P.D: Enviad a mi correo (cmartinez.albericia@gmail.com) sugerencias para el nombre de éste relato.


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