domingo, 26 de mayo de 2013

Violín de sueños

Y por fin... ¡El relato! Se llama "Violín de sueños". Este creo que también va a ser largo... Espero que no os importe. Bueno, en fin, ahí va:

Era invierno y hacía mucho frío. Blancos copos de nieve habían caído suavemente del cielo esa noche, y ahora la acera aparecía cubierta de un espeso manto.
A través de las ventanas de un colegio cercano, empañadas por el vaho, podían verse filas ordenadas de pupitres de madera. Niños de todas las edades  se afanaban con sus plumas y sus tinteros, escribiendo, haciendo cuentas...
Yo, desde la acera donde me encontraba, podía ver todo esto perfectamente; sin embargo, sabía que nada podía hacer para cambiar mi destino. Suspirando, me subí el cuello de mi raída chaqueta e intenté abrigarme lo mejor que pude. Mis flacas piernas estaban azules a causa del frío. En esa helada mañana de febrero, ningún transeúnte se acercaba a mi pequeño puesto de postales. Tendría que arreglármelas para conseguir algo de comer.
Esperé un rato más por si alguien se decidía por fin a comprarme una tarjeta, y me entretuve mirando las fotos que había en ellas. siempre había soñado con visitar algunos de esos lugares: con playas de arena blanca y agua cristalina, imponentes monumentos y calles tan largas que apenas se podían abarcar con la vista.

Como, decididamente, esa mañana nadie iba a comprar ninguna postal, decidí hacer algo que sabía que no debía hacer. Lo dejaba como último recurso porque sabía que mi padre me regañaría si se enteraba de que lo había vuelto a hacer, después de incontables riñas por la misma causa. Sabía que se enfadaría si supiera que había vuelto a tocar el violín.

Abrí lentamente la funda, rígida y rota, con los dedos entumecidos. Puse el violín amorosamente bajo mi barbilla y posé el arco sobre las cuerdas. La desierta calla se llenó de melodías, y algunos paseantes se detuvieron, asombrados de que esa niña delgaducha y sucia consiguiera arrancar semejante sonido de un violín mugriento. Porque la gente no comprendía que allí había un misterio: el de la historia del violín. Había pertenecido a muchas generaciones de mi familia antes que a mí, y mi madre me lo había regalado el día en que cumplí siete años. Había aprendido a tocar con aquel instrumento, y lo llevaba conmigo a todas partes. Era también un recuerdo de mi madre: lo único que me quedaba de ella.

Inspiración

La inspiración llega repentinamente. Por lo menos, eso me pasa a mí. Tanto da que esté haciendo un examen de Matemáticas, que preparándome el desayuno, que poniéndome el pijama. Nunca sabes cuándo va a llegar.
Y en esos momentos, ese chasquido de ideas que resuena en tu cabeza no lo cambiarías por nada, Porque te permite acercarte a otros mundos, rozar tus pensamientos con las palabras y acariciar los sueños con las yemas de los dedos.

Pero, ¿viene la inspiración cuando más la deseas? No, porque es un pensamiento caprichoso y egoísta que quiere que gastes todo tu tiempo y tus energías buscándola por todas partes.


Por eso, nunca la fuerces. Pero tampoco la ignores. Nunca dejes que nadie te convenza de lo que debes escribir. Porque lo que hagas debe gustarte, por encima de todo, a ti mismo.

sábado, 25 de mayo de 2013

Título de la semana

Bueno, la respuesta de la semana pasada: "Momo", de Michael Ende. Ya veo que nadie la ha acertado... Así que ahí va el título de esta semana:

 

Y, además, os quiero recordar el tema de debate que nos traemos entre manos: ¿qué escritor te gusta más, y por qué?

Aviso: hoy o mañana pondré algún relato. ¡Por fin!

martes, 21 de mayo de 2013

Palabras

Me encantan estas palabras:

Cacahuete, chocolateado, ralladura, petirrojo, piar, amasijo, cántaro, membrillo, rebanada, remolacha, mosquitera, requesón.

Y a ti, ¿qué palabras te gustan?

lunes, 20 de mayo de 2013

Revista y primer debate del blog

¡Hola a todos! Ya sé que he estado todo el finde sin escribir, pero como hoy es fiesta, aprovecho para venir por aquí. y, además, tengo que daros una noticia buena y otra mala. La mala: el relato "Mi mundo de aromas" ya se terminó. La buena: que ya tengo otras cosas en mente...
Una de ellas es hacer una revista para el blog. En clase de mi hermana han hecho una que les ha quedado muy chula. Bueno, que me ha dado envidia, y he decidido hacer una para nosotros. Así que necesito vuestra ayuda, y que me digáis vuestras opiniones sobre qué cosas debería tener la revista. ¡Espero vuestros comentarios!

Pero, para hoy, tengo un tema de debate: ¿cuál es vuestro escritor favorito, y por qué? Dejad vuestra opinión en comentarios.

viernes, 17 de mayo de 2013

Libro de la semana

¡Hola a todos! Hoy es viernes por la noche, y, como no estoy para emociones fuertes, me apetece poner el título de la semana, y decir quién ha sido el ganador de la anterior. Pues bien, la respuesta correcta era:  Las brujas, de Roald Dahl. ¡Muy bien, Alia! Y aquí va el de esta semana:

  ¡Animaos y mucha suerte!

miércoles, 15 de mayo de 2013

Mi mundo de aromas. (4ª parte).

¡Hola a todos, ratones de biblioteca! Hoy, no sé cómo, me las he arreglado para hacer un hueco, y vengo con la continuación del relato. ¿Vosotros creéis que ya tendría que terminar? De momento, yo no estoy muy segura. Bueno, ahí va:

Por las noches, me encantaba esperar a que todos los demás se hubiesen dormido. Entonces, cogía un cuaderno y mi lápiz de Braille, bajaba a la cocina y me preparaba una taza de leche caliente que iba bebiendo a sorbitos mientras surgían historias sobre el papel. Después de calmar mi ansia de escribir, volvía a la cama, con la sensación de haber hecho un buen trabajo.

Al día siguiente me despertaba descansada y de buen humor. Fue el caso de esa mañana de domingo. Mientras desayunaba con mi padre, hacía planes para el día. Estaba pensando en ir a pasear al centro de la ciudad.

Así hicimos. A eso de las once, Juan, Pedro, Marta y yo salíamos por la puerta del portal y nos dirigíamos a la avenida de los Campos Elíseos. Marta me iba informando de la gente que le llamaba la atención.

- Eh, Blanca -decía tirándome insistentemente de la manga de la camisa- Ese señor de ahí tiene una pinta más rara... Parece que esté chupando un limón.

Yo me reía de las ocurrencias de mi hermana pequeña, y le pedía que me describiera la forma de las nubes. Ella lo hacía lo mejor que podía, y a mí me encantaba el esfuerzo que hacía por complacerme.

-Esa de ahí arriba parece un perrito -aunque yo no podía verla, intuía que estaba frunciendo el ceño de pura concentración- Y esa de allá a lo lejos... -se reía- ¡Pareces tú! Un poco torcida hacia este lado -su manita regordeta se agitaba en el aire-, pero tú.

Mientras reía, pensaba en la suerte que tenía al tener una familia y un hogar.


domingo, 12 de mayo de 2013

Mi mundo de aromas. (3ª parte)

Hoy también vengo con la tercera parte del relato que tenemos "pendiente". Espero no saturaros con las entradas...

¡Por fin sábado! Aunque tengo que reconocer que me gusta la jornada escolar, también me encantan los fines de semana. A menudo, cuando acabo los deberes, voy a pasear a un parque cercano con mis hermanos mientras mis padres disfrutan de una merecida hora más de siesta: los pequeños siempre se levantan muy temprano. Vamos tanto a ese parque que una señora que pasea por allí con su perro (sus frenéticos ladridos se oyen a más de dos calles de distancia) ya ha acabado por reconocernos a los cuatro.

Mientras Marta acaricia a Brun, el perro, Juan y Pedro se columpian y yo hablo con la mujer, la señora Fernand. Es una mujer simpática y parlanchina; tanto, que a veces me cuesta entenderla de lo rápido que habla.


La rutina de los sábados es siempre igual: a eso de las cinco, volvemos a casa, nos arreglamos y salimos de nuevo, esta vez con mis padres. Solemos ir al centro de la ciudad. A mi madre y a mí nos gusta ir a las librerías que hay a lo largo de la calle de los Campos Elíseos.
Ahora que ya empieza a hacer calor, toda la familia nos solemos sentar en una de las terrazas que hay en esta avenida.
Luego, a las ocho, volvemos a casa. Todos los pequeñajos se bañan y se ponen el pijama.

Cenamos, vemos un rato la televisión, y luego, a la cama. Pero justo ahí es donde empieza la magia...

El silencio de las palabras

Como os prometí, hoy traigo muchas cosas nuevas para poner. Una de ellas es el motivo de esta entrada: la reseña de un libro que me acabo de terminar.

Título del libro: "El silencio de las palabras".

Autor/a : Jean Kwok.

Precio: 19,00 €

Resumen del libro: Cuando Kimberly y su madre se mudan a Estados Unidos desde Hong Kong, no se imaginaban que su vida iba a cambiar tanto. Las dos culturas son completamente opuestas, y ambas deberán sobrevivir en un mundo hasta entonces desconocido para ellas.

Opinión: Me ha encantado. Desde que lo empecé hasta que lo terminé han pasado tres días; y es que cuando lo estás leyendo, no puedes desprenderte de él. 

¿Qué me ha gustado? ¿Qué no me ha gustado?: Me han gustado mucho las partes de cómo se adapta la niña a la distinta cultura en la que vive, tan diferente a la que ella estaba acostumbrada. Es un poco triste, pero está muy bien.

¿A quién se lo recomiendo?: A personas de 13 años en adelante. Es un libro de adultos, pero se puede entender muy bien. 

Título de la semana

¡Hola! Ya siento haber estado el viernes y el sábado sin publicar, pero es que no he tenido nada de tiempo... Así que hoy quiero compensaros. Lo primero, la portada misteriosa de la semana pasada: ¡El caso de la profesora desaparecida! ¡Muy bien, Julia! A mí me mandaron leérmelo en el instituto y, la verdad, me pareció un poco infantil.  Pero bueno, cada uno tiene sus gustos. Y, por supuesto, aquí va la de esta semana. ¡Mucha suerte!


domingo, 5 de mayo de 2013

Mi mundo de aromas. (2ª parte).

Hoy es viernes. Como siempre, me despierto puntual para llegar a clase. Ya estamos casi en verano y mis pies  no se quejan cuando camino descalza por la peluda alfombra de mi habitación. Me ducho, me visto y desayuno. Tras coger la cartera donde llevo mis libros y después de darle un beso a mis madre y a mis hermanos, salgo por la puerta de nuestra casa. Bajo en el ascensor. Cuando llego al portal, me detengo un momento para aspirar con fuerza el olor a verano. Se nota en el aire. Es un olor que se podría definir... ¿como diría yo? En una hoja de enredadera. Una hoja verde y fresca, que transmite esperanza y alegría. Que permite pensar que es una suerte estar vivo.

Antes de llegar al instituto todavía tengo que conseguir mi almuerzo. Los viernes me doy un capricho y me permito comprarlo en una pequeña confitería. La dueña es una mujer amable, colorada y regordeta, llamada Clothilde.
En cuando entro en la pastelería me recibe el apetitoso aroma de los pasteles recién horneados. Además, con mi desarrollado olfato, puedo oler también la mantequilla fundida,  la nata fresca y la crema de chocolate con la que Clothilde rellena sus pasteles.

La amable pastelera me saluda. A pesar de que no puedo verla, sé que me sonríe. Me enumera todos los riquísimos postres que tiene hoy, y después de un buen rato me decanto por un bollito relleno de chocolate.

Con mi almuerzo envuelto en una servilleta, me dirijo al instituto. Me espera un día muy ajetreado.

Al fin, a las tres de la tarde, vuelvo a mi casa. Mis padres todavía no han llegado, pero la comida ya está lista. Cuando acabo de comer, subo a mi habitación. Estoy escuchando música hasta que llega mi madre. Así es como me gustan las tardes de viernes. Lo mejor que puedo hacer en ellas: escuchar música. Y, por supuesto, leer.

Título de la semana

¡Hola a todos! Este sábado no he podido publicar nada porque me he ido de viaje, pero ahora vuelvo llena de energías. Y es que ya nos toca poner el libro de esta semana, ¿no? Por cierto, la respuesta del de la semana pasada era "Boy, relatos de la infancia". Os recomiendo que os lo leáis, está precioso.

Bueno, pues aquí va el de esta semana:




 
Como siempre, una semana de plazo. ¡Espero que os lo sepáis!