domingo, 21 de julio de 2013

Ciego de primavera

¡Hola a todos! ¿De verdad que nadie más se apunta al Librodiario? Solamente esperaré hasta mañana, y entonces... ¡3, 2, 1, YA! ¡Empezaremos! Así que ¡daos prisa!
Bueno, y el motivo de esta entrada era comentar un pequeño texto que ya desde hace mucho tenía ganas de poner aquí. No lo he inventado yo, por supuesto (no sé de quién es), pero lo pongo aquí con mis propias palabras, sin copiarlo de ningún sitio. Sólo sé el mensaje principal, y el resto me lo he tenido que inventar, así como el título. Espero que el resultado sea bonito.

Un ciego pedía limosna sentado en la calle en un bonito día de mayo. Un mensaje escrito en un cartón a su lado decía: "Soy ciego y viudo. Tengo cuatro hijos y no puedo trabajar. Por favor, ayúdeme". Los paseantes caminaban a su lado sin detenerse siquiera; la lata de monedas del pobre estaba totalmente vacía.

Pero un hombre se detuvo, decidido a hacer una buena acción. Sin hacer ruido, para que el ciego no se enterase, cogió el cartel del ciego y sacó un trozo de tiza de su bolsillo. Dio la vuelta al cartón y escribió algo. Dejó el mensaje donde estaba y se marchó sin decir nada.

Poco después, el ciego oyó las monedas tintineando en su hucha de lata. Más y más monedas se acumulaban en ella. Dando gracias a los dioses por tan buen giro de su suerte, el ciego se marchó a comprar algo con que alimentar a sus hijos.

Lo que el ciego nunca supo fue que el mensaje original había sido cambiado. En lugar de las palabras escritas anteriormente, el nuevo decía: 




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